En andalucía se oscila mucho las unidades de medida propias. Vienen a ser: el pelín, la mijilla, er peazo, la jartá, la pechá y el huevo.
Muchos proyectos de software se comportan de
igual manera, de repente se transforman en un huevo de tediosas (tiempos y
costes se disparan, incidencias de todo tipo, incluir una nueva y simple
funcionalidad conllevan una jartá de esfuerzos, etc.), e igualmente,
muchas veces, nos ofrecen, o buscamos, sugerentes vías de escape que, con apenas esfuerzo, nos solucionen el problema (bastaría pasar
por algunos foros de software),
tecnologías que de manera casi inmediata prometen acabar con la intensidad de un proyecto de software gigante.
El tiempo ha dado lugar a la creación de un amplio cuerpo de conocimiento en ingeniería de software que nos
ha enseñado la mejor manera de trabajar, afrontar o resolver problemas
asociados a la naturaleza del software, como, por ejemplo, a no utilizar el “go to”, la importancia de la ocultación de la información,
el diseño orientado a objetos, las arquitecturas en capas, cómo estimar
proyectos, el valor de las mejoras, economia software, patrones, etc, etc, etc.
Pero éstos, en más ocasiones de las que nos gustaría, se olvidan, o desconocen, y se
buscan soluciones desde lo accidental
(una determinada herramienta, entorno automático o CASE, cambiar a un lenguaje de programación, utilizar otro modelo de procesos, etc.).
Como experiencia personal, la mayoría de los
problemas del software parten de obviar los principios esenciales, y se
incrementan al intentar solucionarlos exclusivamente desde la vía
accidental. Como profesional deberíamos cuidar más el conocimiento
esencial, la educación y formación en el mismo. El conocimiento
accidental es necesario para poder trabajar, pero el esencial es
necesario para además hacer un buen trabajo. El difundir y aprender el
cómo trabajar correctamente con la parte esencial del software, esa jartá de conocimiento que existe y se ha ido creando a lo largo de la cronología del software, es quizás uno de
los principales retos de nuestra profesión y muchos deberían aprender a apreciarlo en su justa medida. Muchos han sido los partífices en estableces esas bases.
viernes, 29 de enero de 2016
viernes, 15 de enero de 2016
Al Liquindoi... ¿Reconocerías a un Knowmads?
El término knowmad combina las palabaras know (conocer) y nomad (nómada) nos informa del perfil de un trabajador capaz de ser un "nómada del conocimiento y la innovación", es valorado por sus conocimiento personales, lo que nos proporciona una ventaja competitiva coon respecto a otros trabajadores/compañeros.
Algunas de las características sobre éste tipo de perfiles:
- No está limitado a una edad determinada.
- Adaptativoa diferentes contextos y entornos.
- Creativo, innovador, colaborativo y motivado.
- Consciente de liberar el acceso a la información (sin límites geográficos).
- Entiende cómo y porqué funcionan las tecnologías digitales.
- Aprendizaje permanente.
- No teme al fracaso.
En la sociedad TIC los trabajadores de la sociedad de la información y del conocimiento se han vuelto mucho menos específicas en términos de ubicación y de las tareas a desempeñar, lo cual se ve favorecido por las tecnologías que permiten efectuar buena parte del trabajo de manera virtual. Los knowmads tienen la capacidad de volver a configurar y contextualizar su espacio de trabajo en cualquier momento, intercambiando información e ideas con otros profesionales, lo que genera ideas, productos y servicios muy diferentes a lo que haría cada uno por su parte.
Cualquier persona, desde CEO o empresario hasta el empleado de primera
línea, puede ser knowmad.Y no es moda pasajera porque va a ser el tipo
de profesional que más crezca y se desarrolle en el futuro cercano,
básicamente porque es el que reúne todas las condiciones para trabajar
con las exigencias que piden los nuevos tiempos, y que por lo tanto
también será el que requieran las empresas.
| Foto: Obtenida de "ENJI - Encuentro Nacional de Jóvenes Innovadores" |
viernes, 27 de noviembre de 2015
Motivación modo OFF
Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es el largo tiempo de desarrollo de algunos proyectos. Meses y meses donde todo es
trabajo y más trabajo que nos permite avanzar, por supuesto, pero en
los que hay muchos días donde cuesta seguir el camino que creamos siendo ingenieros o técnicos.
La desmotivación es uno de los principales enemigos que tenemos que
vencer. No la falta de inversión externa, no la falta de medios humanos o
materiales en el proyecto sino los días en los que todo parece ir cuesta arriba y nos
faltaba chispa, energía y empuje... motivación.
No hace falta estar en un gran o largo proyecto para sufrirla. Puede
asaltar —de hecho lo hace— en cualquier momento, en cualquier actividad y
la sufre cualquier persona. Hay muchas formas de combatir la
desmotivación pero te voy a dar algunas de las claves que mejor me
han funcionado a mí.
Recuerda el porqué
Detrás de cada tarea, de cada golpe de click, de cada tecleo hay un
porqué... Puede ser el inicio del proyecto de tu vida, estudios que te permitirán acceder a tu primer empleo, un trabajo que
te facilitará saltar a otro mejor, el aprendizaje que te
formará como profesional, etc.
Vivir sobre railes es lo peor que podemos hacer y hacer las cosas
“porque sí” suele ser pasaporte directo a la desmotivación y la
frustración. ¿Por qué estás ahí? ¿Por qué vas a hacer eso? Dicho de otro
modo: dale un sentido a la tarea, a la actividad o a ese día “tan
jodido” que parece no acabar nunca.
Piensa por encima de todo que no es algo que tienes que hacer por narices, porque toca o porque te lo han mandado… es algo que quieres
hacer porque te acercará a un objetivo que seguramente un día te
marcaste. Recuérdalo de forma frecuente para:
a) inspirarte e ilusionarte
cada nuevo día
b) para motivarte en los días en que todo se ponga
cuesta arriba.
Disfruta del camino
Hemos aprendido a “celebrar los éxitos y aprender de los errores”
pero nadie nos ha enseñado a “disfrutar del camino”. En mi experiencia
personal, ésto es una de las claves de la Productividad y una de las
cosas que te fomento a practicar con devoción.
Hay que ir celebrando las pequeñas victorias y las pequeñas
conquistas diarias. No sólo hay que motivarse con el gran objetivo en
mente, sino también con los pequeños regalos que obtenemos cada día
gracias a nuestro trabajo, talento e intensidad.
“Hoy he trabajado duro, ha costado mucho PERO he conseguido esto, esto y esto. Y ahora es el momento de celebrarlo. ¿Unas cañas?”.
Eso tiene que ser motivo de alegría y de celebración. Que
esto no le suene ridículo a nadie. Un atleta corre para ganar una
medalla pero por encima de todo corre porque le gusta. La propia carrera
y cada zancada, aunque le cueste esfuerzo y dolor, es lo que le hacen
decir: “hago esto porque me gusta”.
No esperes a celebrar el éxito final de ese proyecto o te estimules
con ese gran objetivo en mente. Cada día es una dura etapa que hay que
cubrir y cuando lo haces bien, creo que hay que utilizarlo como
incentivo personal. Hay que reconocerlo, saborearlo y aprovecharlo para
recargar la motivación que necesitas ese día y al día siguiente y al
siguiente…
Las pequeñas cosas son importantes
Muchas veces no hay que recurrir a los grandes objetivos para
motivarnos. En no pocas ocasiones la ilusión, y hasta la pasión, está en
las pequeñas y hasta minúsculas cosas que te rodean o que rodean a ese proyecto. En esos días en que “todo te da igual” es
necesario que miremos y nos fijemos en esas pequeñas cosas que tanto nos
gustan
Cambia el orden de trabajo, empieza por esa pequeña tarea que te
estimula más o haz esa sencilla actividad que siempre te gusta hacer.
Utiliza a tu favor esas pequeñas cosas como detonante y estímulo. A
veces hay que recurrir a algo pequeño y “tirar de él” para desencadenar
la motivación
En los días en los que ni tienes ganas de trabajar divide tus grandes
tareas en pequeñas tareas y luego éstas en minitareas o microtareas.
Empieza con la que de verdad te ilusione y empieza a caminar.
A veces la
desmotivación es una ficticia ilusión que genera tu mente. Verte que
vas avanzando te animará y te empujará a continuar.
El ahora es importante
En muchas más ocasiones de las que pensamos nos falta motivación
porque nuestra cabeza no está en lo que hacemos, no estamos presentes.
En esos momentos está presa de pensamientos o en cosas mucho más
agradables generalmente relacionadas con nuestro ocio o tiempo libre.
Un concierto, un viaje, una cena, una reunión, etc. Vuelve al
momento, sé consciente del ahora y de lo que tienes delante y utiliza
ese pensamiento “de ocio” como arma motivadora. Interprétalo como una
recompensa o un premio al trabajo que tienes que hacer y para el que te
cuesta encontrar un porqué.
Toma un kitkat (Date un respiro)
Yo miro alrededor y no veo a ningún superhéroe. No sé tú pero yo ni
soy una cadena de montaje ni me han fabricado en "Informáticas Paco" (sin ser peyorativo).
Todos pasamos por días muy productivos y días muy
complicados. Ambos forman parte de nuestra vida y tarde o temprano
llegan. Los días difíciles son absolutamente necesarios para disfrutar
todavía más de los días productivos.
Si lo intentas todo y aún así no eres capaz de motivarte… ¡no pasa
nada! No te desesperes ni te tortures con frases como “vaya desastre,
hoy no estoy rindiendo nada” o “puff, un día tirado a la basura”. Ese
día no tomes decisiones drásticas, trata de concentrarte en hacer lo
mínimo e imprescindible y dedícate a labores mecánicas o más rutinarias
que exijan poca creatividad e intensidad (ordenar, clasificar, limpiar,
buscar, etc.). Cierto es que en ciertas tesituras del día a día, es complicado desviar los esfuerzos desde un trabajo tipo "Tiene que estar para ayer" pero debemos intentar desfatigar nuestra mente.
Sencillamente deja correr las horas del día. El día terminará... Mañana será otro día, tu motivación regresará. Las tareas y
tu proyecto te estarán esperando de igual modo para que des lo mejor de
ti.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
IInca, Maya, Azteca, Arapahoes... ¿Qué tipo de ingeniero eres?
En la profesión de ingeniería o técnico informático en España, el 90% de aquellos a los que no les gusta programar, se pasan toda la vida haciéndolo. Y el 90% de los puestos relacionados con la informática que no son de programador los acaban ocupando personas que no estudiaron informática (Administración de empresas, por ejemplo). Así son las cosas en ésta profesión.
De ésta manera, se suelen encontrar el mismo organigrama sobre la jerarquia que contienen las empresas de TIC:
- Incas: Los que llegan a las 8 de la mañana e hincan el codo hasta que se van. En algunos proyectos, ni se van a la hora correspondiente...
- Mayas: Llegan a partir de las 10:00 horas y dicen “¿Mallamado alguien?”
- Aztecas: Acuden a su puesto de trabajo a partir de las 12:00 horas y siempre dicen “tú, hazte cargo de esto. Tú, hazte cargo de lo otro”.
- Arapahoes: No pisan la oficina en toda la semana, pero el viernes aparecen y dicen “Ahora pa’ joe, una reunión”.
Sinceramente, es muy complicado llegar a Arapahoe. Hágase constar que la programación es una actividad muy muy
respetable y una de las actividades más importantes a las que se puede
dedicar un ingeniero o técnico en informática (o cómo nos acabemos llamando
con los grados que sacan cada año). Pero aún siendo una gran dedicación, hay
otras muchas dedicaciones profesionales donde un ingeniero o técnico en
informática es perfectamente apto. A veces, incluso más cualificado que la persona que tienes dirigiendo el cotarro en el proyecto. Dichas dedicaciones para las que hay que reconocer que, por
desgracia, pocas instituciones formativas preparan a sus futuros ingenieros y/o técnicos.
Los siguientes consejos no-técnicos
no son una garantía, no aseguran el moverte a tribus Mayas-Aztecas-Arapahoes, pero sí que, en mi corta experiencia profesional,
aquellos que he tenido la oportunidad de conocer que han dejado la tribu de los Incas, cumplieron con varias de las siguientes aptitudes:
- Aprende Inglés: A nivel conversación y documentación.
- Especialízate en un área: Para destacar en la misma. Lee, estudia, webinar, formaciones con coste adicional, certificaciones, etc.
- Selecciona bien dónde quieres trabajar: No tires tu carrera profesional por cobrar más, por ejemplo.
- Viaja: Siempre que puedas metete en un proyecto en que sea necesario desplazarte de la oficina.
- Relaciónate: Lee y participa en los grupos de gente que se dedica a lo que a ti te gustaría dedicarte. Hoy en día es relativamente fácil (foros, linkedin groups, twitter, etc).
- Desarrolla aptitudes no técnicas: Aprende a realizar presentaciones, hablar en público, resumir ideas, etc. Saber transmitir adecuadamente es fundamental.
- Hazte visible: Desde crearte un perfil de Linkedin hasta hacerte una website propia, lo que quieras y/o veas apropiado. Pero mantenlo en contína actualización.
Bienvenido(a) al ricón Gaditano TIC
Te doy la más sincera bienvenida al Blog Cuarto y Mitad TIC, el rincón donde un gaditano provee de un
medio para expresar inquietudes, conocimientos y puntos de vista sobre diferentes temas relacionados sobre la gestión y desarrollo en el sector TIC, al tiempo de darme
la oportunidad de conocer tus ideas e inquietudes.
Vivimos en un mundo lleno de contradicciones y
desacuerdos. Pienso que es bueno que haya puntos de vista distintos y
hasta divergentes, y que, aun en la diversidad, cada persona ponga
empeño en entender al otro y en lograr la mayor armonía posible. Al
escucharnos los unos a los otros, abrimos la posibilidad al mutuo
conocimiento y a la comprensión.
Por este medio te mantendré al tanto de mis
actividades, proyectos e ideas tanto propias como propuestas por ti u otros(as) usuarios(as)
Gracias por tu visita, siempre serás bienvenido(a).
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